Embustes


Hola, Papá…
Ha llegado la hora de las confesiones: Mi vida sigue siendo un desastre.
No sé  si te importa un huevo, pero me dijeron que una vez preguntaste por mí y… bueno, pues eso, que sí, que todo sigue igual.
En realidad no. En realidad nada sigue igual. Todo es diametralmente diferente. Yo no soy ya quien era. Ni siquiera mi sombra, a veces. Ya no entro por casa con ganas de molestar. Sólo quiero que no me molesten; que el mundo no me moleste.
Sí, parece que se ha hecho molesto. Se ha hecho molesto, duro y egoísta. Injusto y despiadado. Un mundo para el que… Ah, por cierto. Si estás leyendo esto, no te creas media palabra. Es sólo producto de mi imaginación. Todo mentira.

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