Un alma, dos almas, tres almas… (I)


Una noche de excesos etílicos, tirada en la cama con la ropa puesta, bien peinada, con casi todo el maquillaje intacto. Ni una carrera en las medias, los pies hinchados pero dentro aún de sus recipientes de 12 centímetros de altura. Si no fuera por la copa de vino que le derramaron encima y un poco de rimel descolocado por unas pocas lágrimas de emoción pura, cualquiera diría que estaba lista para comerse el mundo.

Y en realidad lo estaba. Preparada para llevarse todo por delante, para conseguir aquello que se propusiera. Porque sabía, se sabía fuerte, capaz y diferente. Especial decían algunos. Y especial era, sí, especial. Para bien o para mal, era especial y se sabía especial. Le gustaba saber que no estaba dentro de un conjunto uniforme de cabezas no-pensantes, o poco-pensantes, con objetivos que a ella le parecían tan terrenales, tan superficiales…

Quizás hoy la anormalidad está un poco castigada. En lo general y en lo particular. A lo mejor por eso seguía guardando todo lo que tuvo al alcance de su mano y que allí se quedó. Y en esa misma postura, con una mano pedigüeña daba vueltas a su ayer:

Le prometieron amor. Le prometieron una eternidad, un par de niños con sus nombres escogidos. Le prometieron hacerla sonreir cada mañana durante el resto de sus mañanas. Le prometieron cuidarla hasta el final de sus días, envejecer juntos, morir de la mano.

Hay  promesas que no deben hacerse, y sin embargo las hacemos. Todos. Lo gracioso era que no la habían engañado. Esas promesas eran ciertas; sólo… sólo que ¿eran imposibles?

También le prometieron seguirla de alma a alma. Le prometieron que era especial. Que de una forma u otra, siempre formaría parte de una esencia muy particular en constante cambio y constante inmutabilidad a la vez. Le prometieron guardarla en un corazón roto. Le prometieron haber formado parte de algo grande. Le prometieron al menos el recuerdo perpetuo.
Le prometieron todo.

En ocasiones, ella meditaba sobre las promesas. Era bonito, por decir algo. Recordaba también haber hecho promesas de ese tipo. Por eso sabe que eran ciertas… pero no imposibles.

Y en eso… se quedó dormida.

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2 pensamientos en “Un alma, dos almas, tres almas… (I)

  1. Y la foto no te digo ná y te lo digo tó, muero con ella. Me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!

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