Quisiera ser tan alta como la luna.


Quisiera que todo fuese de otra manera. Que las cosas no se hubiesen torcido de esta desgarradora forma.
Quisiera no haber crecido tanto en tan poco tiempo. ¡Era feliz siendo una niña!

¿Inaguantable? Quizás… Pregunten por ahí.

Quisiera no estar rodeada de muerte mire a donde mire. Quisiera que la vida fuese justa y que no se fueran los mejores.

Quisiera tener fé. Quisiera creer en la palabra esperanza.

Quisiera tener un día tranquilo. ¡Uno sólo!

Saber que llegará la noche sin sobresaltos; sin sorpresas macabras, sin agobios, sin sinsabores, sin palabras feas, sin desvaríos, sin sentimientos de culpa, sin desaires, sin recuerdos colándose por la puerta de atrás, sin imaginar estampas pasadas que es mejor no tener impresas. Sin desaliento, sin lágrimas ni enfados. Sin cortocircuitos.

Quisiera creer que todo será mejor mañana.

¡Craso error! Todo debería ser mejor hoy. Estoy harta de esperar a mañana y darle una tregua a la vida pensando que hoy… “estaré cansada”. Como para no estarlo. ¿No se cansaría usted?

Qué fácil es todo, ¿no? “Es una cuestión de actitud”, dicen… Sí, ¿no? A mí es que me va el rollito de la autodestrucción paulatina. Con lo fácil que sería ver siempre el vaso medio lleno, la vida en colores rosita palo (¡puaj!) y pensar que, simplemente, los demás son gilipollas y no merecen un segundo de tu reflexión, angustia, pena y añoranza. Que si no han querido estar contigo es porque son cortitos.
¡Qué bonito! Voy a estudiar psicología ¡pero ya! No puedo permitir una ráfaga más de desasosiego con lo fácil que es. Sólo tienes que pensar de otra manera ¿no es así? Sólo tienes que… ¿ser otro? SENCILLO, seguro.

Quisiera pensar que la vida me entregará mañana al menos una cuarta parte de lo que me quitó ayer (de nuevo, ayer y mañana… que no te enteras. Que ayer se fue, y mañana puede que no llegue… tú sigue… sigue).

Quisiera entender esas teorías de que la vida te devuelve lo que te quita, que te regala un poquito de felicidad por cada gran putada. ¿Cuántos años tienen que pasar?

¿Esperar? ¿esperar YO?
¡Yo lo quiero aquí y ahora!

Quisiera ser yo de nuevo. Con las enseñanzas y bagajes nuevos, pero recuperar mi esencia.

Y mi esencia es compartir y darlo todo. Confiar. Ser transparente. No temer y estar segura.
¿Batacazo? puede…

Quisiera la fusión. La fusión infinita.
Quisiera un susurro que me recordase lo especial que soy cuando a mí se me olvide.

Un genio de la lámpara que guarde mi esencia en un frasquito y me riegue de ella cada vez que me despiste.

Un cómplice que guste de hacerme individuo pleno y 50% a la vez.

Y quisiera, puestos a pedir…

“Es cuestión de dejarse llevar o no. Forma parte de una decisión”
Yo ya he decidido.
¡Que me amparen los dioses si me descalabro!

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