Retorcido


…Y sentirme chiquitita entre las montañas. Entre el silencio y lo enorme; ahí sí. Sentirme pequeña con motivo, recordando lo minúsculo de la existencia sólo por comparación.

Y mirar arriba, 360º; primero despacito… una vueeeelta… oootraa… hasta alcanzar cierta velocidad y aturdimiento, la pérdida del equilibrio y los sentidos. Caer de rodillas y gritar, ¡gritar, gritar, gritar! Gritar con ganas, con fuerzas. Gritar de desesperación y desahogo. Gritarte a tí -imaginando que hay Cielo-. Gritar “te quiero”, llamarte a voces y explotar en lágrimas sola, allí, donde uno es minúsculo en la inmensidad. E increpar a Dios con ira -no vaya a ser de su existencia- por injusto, por desalmado e hiriente, por instaurar el libre albedrío engañando a tantos para que le recen. Qué vanidad, Dios, Narciso…¿Qué pasa? ¿te crees Dios?

Desvanecerte sobre las hojas secas  y oír su crujido de galleta. Recordar cuáles eran sus favoritas y llorar… como una niña que perdió su piruleta. Entrar así en un estado de letargo que sólo se interrumpa por el ruido de una rama que se rompe.

¿Quién anda ahí? ¿Eres tú quizás? ¿Me estás gastando una broma macabra? ¿Como cuando vienes a visitarme en sueños y ambos sabemos que te has ido? Y te regodeas en tu muerte, sin un beso, sin un NADA. Sólo te ríes de saberte NADA… y mi cara de hechizada por lo que, efectivamente, ven mis ojos.

Ay… si existiera Dios… Le diría un par de cosas:

LADRÓN, MALVADO, TRAMPOSO. ARROGANTE, INFIEL Y DESCASTADO. MENTIROSO, INÚTIL, NECIO, INEPTO, INSENSATO, OBTUSO, RUIN, DEPRAVADO, INDIGNO, INFAME.

Oigo tus carcajadas. Me da igual. Arder en los infiernos es mucho más decoroso que compartir contigo un solo centímetro de aire puro. Hipócrita. Si algo nos has dado es un amplio vocabulario que puedo utilizar en tu contra: fariseo, impostor y retorcido. Eso es lo que eres.

 

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2 pensamientos en “Retorcido

  1. Bien, yo también lo he hecho. Catarsis lo llaman.
    Por lo demás, hormiguita presuntuosa, a ese supuesto super ente, le importa todo nada: montó su propio circo y se divierte Ahora te creo, ahora te mato, sufre. Solo que los aquí arrojados lo vemos como el pasaje del terror. A lo mejor, como el séptimo día descansó, exhausto de su maravillosa obra, olvidó todo. Tal vez, si ya se ha repuesto, esté inventando más miserias, más maldades. Pero no creo, la explicación ha de ser otra.
    Quizá, simplemente, que la naturaleza no es moral.

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