Y de repente…


Y de repente un día… ENCUENTRAS.

Encuentras la felicidad aunque sea a ratos. Aunque sepas que es una simple nebulosa con fecha de caducidad y casi incierta. Pero qué ratos.

Momentos compartidos con la mirada puesta en un mismo sentido -el del tacto-, como dos amantes que observaran la caída estruendosa de las aguas de una cascada en un lejano pueblo.

Un soplo de calor… y otro… y un tercero…. ¡Ay…!

– ¡Cállate! ¿O es que no ves que es un juego?

– Sí. Un ajedrez en el que blancas y negras ganan y pierden. Aquí no hay reyes puestos ni muertos. Ni peones que convertirse en damas. Ni estrategia, ni enroques falsos.

– ¿Entonces?

– ¡Ah! …no sé …tú sabrás.

– Yo sólo sé que me ha encantado.

…Y luego el frío. Escalofríos al recordar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s