Cosas que ya no saben igual 10/08/2011


Siempre me gustaron los caracoles… pero ahora nadie compite conmigo. Siempre gano, y así es muy aburrido.
Me encantaba House, y se creó un ritual de cenas y lupus.
Maratones de Perdidos…
La Hora Chanante fue un gran regalo mío… con las rodillas clavadas in the wanter.
Camisetas rotas, bragas locas, rodalazos, fajitas de pollo, comida china… La comida china sabe a rayos, y el ron miel, peor.
“Quiero un zulo”. Y el zulo no fue zulo, fue hogar, al menos para mí.
Un arañazo en Carmona.
La “noche de las cosquillas”.
Tantas visitas a urgencias velando por aquél que parecía débil… y que ha de enterrarnos a todos.
El cocido maragato.
Los futbolines en el Aliento de jabalí.
Un beso reventón en el oído.
Historias de piratas…
Fotos de una niña en un tobogán.
“Con más edad que un bosque”, “con toa la cara del que le pegó er tirón a mi madre”.
Esos mil regalos preparados para el 6 de enero o un cumpleaños (caramelos Pez con la cabeza de Chicken Little)
Una heroína que mataba arañas.
Un picnic en un parque no sé dónde. Y de vuelta… Juanes.
De Marco Antonio ni hablamos… Sí, Valió la pena. Valió… En su día.
Cosas que descubrimos, que disfrutamos, ahora ya… Son un asco.

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